| La Obesidad |
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| Thursday, 10 September 2009 04:32 | |||
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Se trata de una de las enfermedades más frecuentes en los países industrializados, caracterizada por el exceso de peso, y que se asocia con una importante repercusión sobre la salud incluida la muerte. Se estima que en los países más desarrollados la padece del 15 al 30% de la población adulta siendo más frecuente en las mujeres, con un pico que se sitúa entre los 40 y 50 años. Actualmente asistimos a un incremento de su frecuencia en niños y adolescentes. ¿Cuáles son los principales riesgos sobre la salud? El riesgo para la salud es indiscutible, destacando como complicaciones las siguientes: Mortalidad: El riesgo de muerte brusca no esperada es de 2 a 3 veces superior en los obesos. Dicha mortalidad es especialmente elevada cuando se asocia a tabaquismo, hipertensión arterial, diabetes y exceso de colesterol en sangre. Esta elevada mortalidad parece reducirse a índices normales cuando se produce la corrección del exceso de peso, independientemente de los años que se haya permanecido obeso. Enfermedad cardiovascular e hipertensión arterial: Las personas obesas tienen una mayor frecuencia de enfermedad cardiovascular (ejemplo: hemorragia cerebral) y la coexistencia de hipertensión arterial es de 8 a 10 veces más frecuente. Diabetes: La presencia de diabetes es de 2 a 3 veces más frecuente, debido a que la obesidad produce una resistencia a la entrada de azúcares en las células. Cáncer: Se ha demostrado una relación directa entre obesidad y determinados tipos de cáncer. Así, en los varones obesos sería más frecuente el cáncer de próstata e intestino grueso, mientras que en las mujeres aumenta el riesgo de cáncer de cuello uterino y mama. Otras complicaciones: La obesidad favorece la tendencia a padecer gota y artrosis; ocasiona una disminución de las hormonas masculinas, infertilidad e irregularidades menstruales en las mujeres, aumenta las complicaciones postquirúrgicas, sobre todo infecciones, y favorece la aparición de varices. ¿Qué factores influyen en su aparición? Se trata de una enfermedad multicausal en la que intervienen: La ingesta calórica: El origen del trastorno parece residir en una ingesta excesiva y mantenida de calorías por alteración de una zona específica cerebral que regularía la sensación de hambre y saciedad. Según otros autores, ello no sería siempre cierto influyendo además otros aspectos relacionados con la forma de comer, horarios, preparación y sabor de los alimentos, etc. Gasto energético: Normalmente se produce un consumo diario de energía proveniente de los alimentos (del 15 al 20%) para el mantenimiento de la temperatura corporal, la digestión y otras funciones del organismo. Parece ser que ese consumo disminuye en los obesos. Actividad física: Se ha demostrado que las personas obesas realizan menos ejercicio físico a lo largo del día: utilizan más los ascensores y sus movimientos son más lentos. Sin embargo, es difícil precisar si ello es causa o consecuencia de la obesidad. Factor hereditario: Algunos datos apoyan el origen genético de la obesidad. Así, existe una buena correlación entre el peso de los padres y los hijos, de tal forma que sólo el 10% de los hijos será obeso si los padres no lo son (en caso de obesidad este porcentaje asciende hasta al 80%). Sin embargo, algunos autores consideran que dicha predisposición familiar no sería heredada sino consecuencia de un patrón de alimentación adquirido desde la niñez. Factores socioeconómicos y culturales: Existe una estrecha relación entre obesidad y bajo nivel educativo. También se ha señalado una Factores psicológicos: Se considera que el obeso utiliza la comida como un mecanismo de defensa frente a la ansiedad y que encuentra en ella una compensación a las frustraciones de la vida diaria. ¿Qué puedo hacer para reducir el sobrepeso y la obesidad? · No comprar alimentos de alto contenido calórico, como las bebidas alcohólicas. · Evitar las bebidas con cafeína porque estimulan el apetito. · No utilizar alimentos dietéticos. · Evitar comer mientras se realiza otra actividad (como leer o ver la televisión). · Comer despacio, saboreando los alimentos y masticándolos bien. · Realizar las comidas en horarios fijos, dejando los cubiertos sobre la mesa después de cada bocado. · Tener a mano alimentos pobres en calorías para los momentos en que no se resista el hambre · Hacer que las raciones parezcan más grandes (usando platos pequeños y extendiendo la comida). · Al acabar de comer, levantarse y realizar alguna actividad. · Anotar diariamente el peso, lo que se ha ingerido y el ejercicio realizado. Leerlo cada semana. · Salir de casa a las horas en que acostumbra a comer innecesariamente. · Realizar ejercicio físico de forma regular, a ser posible diariamente: los más recomendables son caminar, nadar y montar en bicicleta. El ejercicio físico mejora los trastornos circulatorios, disminuye la tensión arterial y produce una sensación de relajación y bienestar además de limitar la pérdida de masa muscular.
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| Last Updated ( Saturday, 27 February 2010 06:49 ) |