Los primeros alimentos que se introducen en la alimentación del bebe deben ser fáciles de digerí. Los purés de verduras bien cocidos y triturados, de zanahorias y patatas por ejemplo, constituyen un alimento ideal para reemplazar la leche materna o maternizada. En esta primera etapa también podemos ofrecerle papillas de fruta cocida, para aumentar la absorción de hierro.







La segunda comida con la que sustituir una de las tomas de leche puede ser una papilla hecha con leche maternizada de segunda etapa y cereales integrales molidos, enriquecida con fruta fresca bien triturada. Dicha papilla podrá reemplazarse poco a poco por otra hecha con agua y cereales integrales.

Debemos vigilar que estos primeros alimentos no contengan ningún grumo, ya que de lo contrario el bebe podría atragantarse.  Una vez más aceptadas las legumbres, podemos probar con las papillas de carne, por ejemplo con pollo. Y añadir a modo de postre pequeñas cantidades de yogurt, natillas, queso fresco o puré de frutas.

Entre los seis y los nueve meses, podemos introducir el pan integral (que no contenga granos enteros) y el queso.  La textura de los alimentos puede ser más grumosa y solida, y podemos incluir algunos tentempiés, como el pan tostado y determinadas frutas y blandas, como el plátano y el melón.

Los padres deben preferir los alimentos salados a los dulces. Entre los nueve y los doce meses pueden comenzar a tomar alimentos de textura diferente, tales como la pasta. Preferiremos siempre los productos integrales a los refinados.

Cuando empiecen a echar los dientes, es conveniente ofrecerles trocitos de fruta o verdura, por ejemplo de manzana o de zanahoria pelada, que les ayudaran a aliviar el dolor de las encías.

La mejor bebida que le  podemos dar a un bebe sediento es agua previamente hervida y enfriada. También podemos ofrecerle zumos de fruta no endulzados rebajados con doble cantidad de agua (para evitar una temprana adicción al dulce).La vitamina C que contienen los zumos de fruta favorece la absorción del hierro y por tanto resulta aconsejable su inclusión en una comida vegetariana.

La mayoría de los pediatras se oponen a que los niños sigan una dieta estrictamente vegetariana, pero algunos expertos en nutrición afirman que un niño criado con una dieta vegetariana bien equilibrada puede ser tan fuerte y sano como cualquier otro. Es importante que demos al niño vegetariano comidas que incluyan una combinación de proteínas, por ejemplo lentejas con arroz, o queso con pasta; dichas combinaciones harán posible que el cuerpo asimile más rápidamente las proteínas contenidas en los alimentos.

La leche debe seguir siendo una parte importante de la dieta del niño, como mínimo hasta que cumpla un año. La cantidad de leche recomendada  para un bebe que come alimentos sólidos de forma habitual es de unos 600 ml al día.